Sacamos a colación dos personajes históricos que dejaron su huella en la Historia y la Literatura del Siglo XIX: Alejandro Dumas (padre), novelista y dramaturgo francés nacido en 1802, y Giuseppe Garibaldi, militar y político italiano y héroe de la Unificación de Italia, tema que hemos tratado ya en la clase a raíz de los contenidos dedicados al Liberalismo y el Nacionalismo.

Después de la victoria, Garibaldi nombra a Dumas Jefe de Excavaciones y Museos de Nápoles, donde vivió hasta 1864. De ese período es su libro La San Felice y también por esos días nació su otra hija Micaela, de su relación sentimental con Emilia Cordier.
Pues bien, este Alejandro Dumas, como escritor (novelista), se convirtió en un clásico de la Literatura con libros como Los tres mosqueteros (1844) o El conde de Montecristo (1845), novelas que han sido llevadas al cine en varias ocasiones y que todo aficionado a la lectura seguro que ha leído a lo largo de su juventud.
LOS TRES MOSQUETEROS (1844)

La historia de D'Artagnan continúa en Veinte años después y en El vizconde de Bragelonne. Estas tres novelas de Dumas se conocen como Las novelas de D'Artagnan.
Gracias a su popularidad, la novela ha sido objeto de numerosas adaptaciones al cine y la televisión (Wikipedia).
EL CONDE DE MONTECRISTO (1845)
El Conde de Montecristo está considerada como la mejor obra de Alejandro Dumas (padre), lo cual, teniendo en cuenta que escribió más de 300, con ayuda de sus numerosos colaboradores, no es decir poco. Esta novela constituyó todo un éxito en su época. Se trata de una historia
enrevesada con multitud de personajes, giros sorprendentes en la trama y
moraleja final, al más puro estilo folletín, género en el que Dumas era un genio.

Traición, amor, venganza, riqueza, maquinaciones, turbios personajes, identidades secretas y secretos oscuros… ¿quién puede querer más?
Con semejante historia no es de extrañar que hayan sido varias las
continuaciones, adaptaciones y copias descaradas de la novela, de forma
que todos conocemos la trama. La parte más curiosa es que semejante
culebrón parece estar basado en una historia real encontrada en una ficha policial recopilada por Jacques Peuchet, archivero de la policía.
No hay comentarios:
Publicar un comentario